ESCENARIO POLITICO
- Eduardo Bours Castelo: Sonora fue
entregado en concesión, como un Mc Donalds, a Manlio Fabio Beltrones por Enrique
Peña Nieto; en este negocio Beltrones es el dueño de la franquicia y Ricardo
Mazón es el gerente; sin embargo, este mito se acabó y la influencia del beltronismo
está acotada desde el 1 de julio, sostiene el ex gobernador cajemense.
- El servicio del transporte público,
un negocio lucrativo entre particulares y el gobierno en turno; en marcha la
simulación para incrementar a 15 pesos la tarifa antes que entre en funciones
la próxima legislatura estatal, dominada por diputados de Morena.
José René
Rosas
En la ruta
trazada para que el empresario Ricardo Bours Castelo construya un proyecto
alternativo viable, que lo coloque en la antesala de la gubernatura en el 2021,
la ofensiva política del poderoso grupo cajemense conocido como el Yaqui Power,
concentra su ataque en un objetivo específico que resulta clave para avanzar en
la encarnizada lucha sucesoria por el poder en la entidad, acotar el control
que aún ejerce entre las facciones partidistas y empresariales Manlio Fabio
Beltrones; sin embargo, el revés electoral que los sonorenses propinaron al
esquema de candidatos impuesto por el ex dirigente nacional del PRI en el
pasado proceso, presume un debilitamiento notorio en el margen de influencia
del beltronismo y de paso derrumba el mito de que Manlio es el dueño de Sonora.
No es para
nada casual que el ex gobernador Eduardo Bours Castelo, despliegue un inusitado
activismo mediático abordando el tema del fracaso electoral del PRI en el
estado y endose precisamente el costo de la debacle a Beltrones, responsable
del rumbo equivocado que tomó el priísmo bajo su tutela, imponiendo candidatos
afines a su grupo político por encima de los intereses de la base tricolor,
simulación que fracturó a la militancia que terminó por alejarse de los
proyectos electorales del tricolor; "no todo se debió a la ola de López
Obrador, ya existía el antecedente de la inconformidad por el manejo del
partido en el estado y municipios, así como de las acciones de gobierno, había
hartazgo en lo local", sostiene el ex mandatario.
Durante su
periplo de hace un par de día por medios hermosillenses, Eduardo Bours
considera que el beltronismo es un mito y que el poder que se le atribuye está
actualmente minimizado, no obstante, en una contradicción manifiesta, reconoce
la amplia y compleja red de amarres, acuerdos, complicidades y alianzas de las
que Manlio Fabio Beltrones dispone en todos los ámbitos de la política, pero a
pesar de que es "terrible" esa maraña de relaciones, es hora de que
suelte los hilos de las decisiones en Sonora, "la concesión que Enrique
Peña Nieto le otorgó como si fuera un Mc Donalds, para que la operara a su
libre antojo en perjuicio del priísmo sonorense y ahí están los
resultados", fustigó irónico.
Asimismo,
Bours Castelo señala al operador del grupo que en el estado ejecuta los
intereses de Beltrones, el empresario capitalino Ricardo Mazón Lizárraga,
cabeza visible de los beneficiarios que lucran con el presupuesto estatal, que
vale decirlo, también es compadre del ex gobernador cajemense, solo que "Mazón se ha formado y apegado al modo de
accionar de Manlio y siempre ha jugado en ese bando, junto con un selecto grupo
de empresarios bien identificados", sostiene. "Digamos que Manlio
Fabio Beltrones es el dueño de la concesión y Ricardo Mazón ejerce como
gerente", puntualiza.
Y es que la
coyuntura que como saldo dejó el 1 de julio, es por demás aparentemente
benéfica al Yaqui Power, ello en el contexto priísta, en virtud de que todos
los candidatos ungidos por el poder beltronista mordieron el polvo en la jornada electiva, los que contendieron por diputaciones federales, las
locales y las alcaldías, fueron derrotados por el empuje morenista y la
percepción ciudadana negativa al PRI, hasta Sylvana Beltrones, a quien se apoyó
con cuantiosos recursos, tuvo que tragarse la amarga realidad del rechazo del
electorado sonorense, aunque hoy es senadora como mejor perdedora.
En este
sentido, Eduardo Bours asegura que el proyecto de Sylvana para el 2021 es
completamente inviable, fuera de posibilidad ya que difícilmente tendría la
aceptación de los sonorenses, el golpe electoral sufrido no se fortalece en los
próximos tres años, además, añade el ex gobernador, "no parece muy
entusiasmada con esa idea". Con la experiencia vivida, la hija de Beltrones
optaría por reorientar sus metas políticas en el centro del país, donde reside
con su familia.
La debacle del transporte público en
el estado
Convertido
en un lucrativo negocio entre particulares y el gobierno estatal, el servicio
de transporte público en el estado es el claro ejemplo de la corrupción y
complicidad, que hace de esta actividad una permanente fuente de ingresos para
los concesionarios prestando un pésimo sistema de transporte urbano; para el
gobernante en turno es un negocio sexenal, en el periodo se renueva la flota de
unidades compradas con dinero del erario estatal cuando menos en dos ocasiones,
logrando con ello jugosas comisiones de las armadoras, como la alemana Mercedes
Benz.
Los
concesionarios reciben camiones nuevos generalmente cada inicio sexenal, a los
tres años se les renueva la flotilla, a la par de los incrementos en las
tarifas que permita la rentabilidad de la franquicia, que se autorizan también
cada ciclo de tres años; aunado a esto, el gobierno estatal subsidia la
operación del transporte colectivo, con la justificación de que el alza en las
tarifas no impacte en el usuario, absorbiendo con ello alrededor de dos pesos
por cada ciudadano que utiliza el servicio urbano, es decir, actualmente el
usuario paga nueve pesos por un pasaje, pero en costo final para el
concesionario es de once pesos, diferencia que paga el estado con los impuestos
de los sonorenses.
De esta
manera, según datos de la Dirección General del Transporte del Estado, en la
primera mitad del presente régimen de gobierno, se han entregado 640 millones
de pesos a los concesionarios por concepto de subsidio y tarifas especiales para
usuarios de la tercera edad y estudiantes; en promedio son alrededor de 11
millones de pesos los que se entregan mensualmente a los prestadores del
servicio; se argumenta que en la Ley del Transporte se establece este apoyo,
sin embargo, la actividad es operada por particulares que prácticamente hacen
negocio con recursos públicos, no dan cuenta de sus ingresos ni de sus
ganancias, cuando por ley también deben hacerlo, actuando con total opacidad
con el consentimiento de la autoridad.
La premura
en este movimiento huelguista, en apariencia inesperado, obedece a la necesidad
de implementar una justificación para el incremento en las tarifas antes del 16
de septiembre, antes que tome posesión la nueva Legislatura Estatal y que esta
tome medidas para frenar el alza en el cobro del servicio, a través de la Comisión
de Transporte, que en el actual Congreso preside el navojoense Jorge Márquez
Cázarez; no obstante, la faramalla está
en marcha iniciando con el paro camionero como el de este martes, con el caos que
se deriva de la falta del servicio en el transporte urbano afectando a miles de
usuarios en las principales ciudades del estado, el argumento para la
autorización del incremento, entre otros detalles, estará listo para ser
anunciado, poniendo fin al presunto conflicto entre concesionarios y gobierno.
Pero a pesar
de lo anterior el resultado es un pésimo servicio en el transporte público, las
unidades se deterioran en poco tiempo de circulación por falta de
mantenimiento, no se apegan a los ordenamientos como el contar con aire
acondicionado en el verano, un sistema de pago adecuado y confiable; además,
ante tales deficiencias el servicio es relativamente caro comparado con el
nivel adquisitivo de los usuarios, el salario mínimo y la inflación.
Al final,
esta película obedece a un guión establecido, acordado puntualmente entre los
concesionarios y el gobierno actual, después de los paros camioneros para
ejercer presión y que la voz ciudadana se alce exigiendo una solución al
conflicto, que los afecta directamente, entrará en escena el Consejo Ciudadano
del Autotransporte, el organismo que regula la operación en el servicio,
autorizando una tarifa de 15 pesos, como lo exigen los concesionarios y quedará,
después de las supuestas negociaciones, en una tarifa final para el usuario de
quizá 12 pesos; el gobierno estatal hará su parte con el subsidio público, para
garantizar a los dueños de los camiones un ingreso de 15 pesos por cobro
individual y que el negocio conjunto conserve su rentabilidad.

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