ESCENARIO POLITICO
- La peligrosa y delgada línea que
pone a México al borde del autoritarismo mesiánico; sin el justo equilibrio
entre poderes, Andrés Manuel López Obrador, con mayoría absoluta en el Congreso
de la Unión, inaugurará el próximo 1 de diciembre, una nueva era en el Gobierno
de la República que no está muy lejos del ejercicio de una dictadura.
- Con simulación e impunidad en la
operación del sistema de transporte público en la entidad, el problema en el
servicio a los usuarios, deficiente y de pésima calidad persistirá; urge una
solución de fondo y esta implica rescindir las concesiones a los empresarios,
responsables de la crisis y refundar con otro esquema, la operatividad de este
medio de movilidad para beneficio de miles de sonorenses.
José René
Rosas
La primera "concertacesión",
de alcance nacional, del gobierno de la
Cuarta Transformación, que tras un acuerdo con el Partido Verde propició el
regreso de Manuel Velasco a Chiapas, para terminar su periodo como mandatario
en esa entidad del sur del país y que además hace posible la mayoría absoluta
de Morena en el Congreso de la Unión, supone también un grave riesgo que
conduce al autoritarismo presidencial, que pondría a México casi al borde de
una dictadura, al eliminarse los contrapesos en el equilibrio del poder
legislativo; con ello Andrés Manuel López Obrador, a partir del 1 de diciembre,
no tendrá necesidad de negociar con otras fuerzas políticas para sacar adelante
las iniciativas del Ejecutivo, por lo menos en los siguientes tres años.
El partido
de AMLO logró el control de la Cámara de Diputados, sumando 252 escaños,
después de que el Partido Verde le cediera cinco diputados, que necesitaba para
completar la mayoría absoluta, a cambio de aprobar la licencia al gobernador
chiapaneco, la cual se le había negado en una primera votación en el Senado,
cámara que también domina; asimismo, Mario Delgado, coordinador de Morena en
San Lázaro, será a la vez presidente de la Junta de Coordinación Política y de
la Mesa Directiva de la cámara baja, con ello Morena asegura el dominio del
partido en la agenda en el periodo de la LXIC Legislatura, que entró en
funciones el pasado 1 de septiembre.
Al margen de los beneficios que para los
mexicanos podría tener el poder absoluto de López Obrador, que asumirá la
Presidencia de la República el próximo 1 de diciembre, en virtud de que estará
en posibilidad de ejecutar algunas promesas de campaña, como echar abajo la
Reforma Educativa y activar programas sociales en beneficio de la población
marginada, el riesgo del autoritarismo estará latente; cuando en un gobierno no
hay los equilibrios de una democracia, la puerta para los excesos y el abuso
del poder rondarán el Palacio Nacional; hay sobre todo, indicios en ese
sentido, cuando se mezcla el fanatismo ideológico y el mesianismo, los
resultados no siempre son buenos, remenber el caso venezolano.
Sin embargo,
las expectativas optimistas que rodean cada inicio de sexenio en nuestro país,
hacen posible que la población mantenga la esperanza con un cambio a su favor,
que se combata el crimen y la corrupción, que la distribución del presupuesto
sea equitativa, que se fortalezca el empleo y la inversión pública, que se
garantice la seguridad, educación de calidad y una larga lista de demandas
postergadas; valga la comparación solo como ilustración al respecto, cuando
Vicente Fox sacó al PRI de Los Pinos, hubo una expectativa de bienestar para
los mexicanos, pero al final terminó en desencanto, igual pasó con Enrique Peña
Nieto, con el saldo negativo que deja al país en una de sus peores crisis
política y económica, deteriorado el nivel de vida con alzas despiadadas en los
insumos y la pérdida del poder adquisitivo de la población.
El problema del transporte público
requiere soluciones a fondo
Durante el
transcurso de los últimos quince años, desde el gobierno de Eduardo Bours, el
servicio del transporte público en Sonora arrastra una crisis operativa,
administrativa y de calidad, que requiere una urgente solución de fondo, no es
posible refundar un esquema en la prestación de éste cuando sean las mismas
empresas y sus dueños, quienes participen en esta reestructuración, al ser los
mismos responsables de la problemática a los que se encargue el rescate del
servicio a los usuarios; se necesita por lógica elemental, el desmantelamiento
total de esta maraña de corrupción, entre el estado y concesionarios, para que
se pueda aspirar a una eficiente organización, que de verdad ponga orden al
recurrente y creciente problema en el servicio.
El Gobierno
Estatal, garante por ley del servicio de autotransporte público, debe rescindir
las concesiones a la fecha vigentes, está a la vista que los posesionarios de
éstas, no han podido con la encomienda de establecer una operación digna en
este medio de movilidad para la población usuaria; el estado eroga enormes
cantidades en subsidios, 640 millones en lo que va del sexenio de Claudia
Pavlovich y el servicio es pésimo, además los patrones están en términos
financieros trabajando en números rojos, aunque retienen de sus empleados las
cuotas por Seguridad Social, Infonavit y Fondo de Retiro, tan solo al IMSS
adeudan más de 100 millones de pesos, al hacer caso omiso a la obligación de
cubrir estas prestaciones laborales, en perjuicio de los choferes y demás
planta de trabajadores.
Con tan solo
un botón de muestra, la situación actual evidencia irresponsabilidad
administrativa que redunda en una deficiente administración, que impacta
finalmente en un servicio de mala calidad; si en efecto, el régimen estatal
tiene la intención de subsanar de fondo el problema, debe actuar en rigor del
mandato constitucional de velar por el bienestar de sus gobernados, cancelando
las concesiones y convocando a la refundación del sistema del autotransporte,
dando oportunidad a nuevos empresarios del ramo, bajo estrictas y transparentes
normas de operación, con auditorías y las herramientas a su alcance; simular
con lo han hecho hasta ahora, resultará en la misma gata, pero revolcada, como
sabiamente cita el argot popular.

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