ESCENARIO POLITICO
- En medio de la escalada de
violencia que registra la entidad, los responsables del gabinete de Seguridad
de Claudia Pavlovich, dejan el barco a la deriva y renuncian a sus cargos;
tanto la Fiscalía General de Justicia, con Rodolfo Montes De Oca y la
Secretaría de Seguridad Pública, cuyo titular fue Adolfo García Morales,
resultaron en un estruendoso fracaso, cuyo saldo mortal riega de sangre las
calles de municipios como Cajeme, Guaymas y Hermosillo; no hay defensa para el ciudadano
cuando los mandos policíacos y los grupos delictivos, son una sola familia.
- Los yerros prematuros de la
alcaldesa de Navojoa, Rosario Quintero dejan ya precedente negativo en dependencias
como Oomapas y Seguridad Pública; las diferencias de la maestra Chayito con el
Comisario de Seguridad Pública Luis Gerardo Villalobos, encienden los focos
rojos en esta sensible área del ayuntamiento.
José René
Rosas
Rebasadas
las estructuras del estado, por una creciente escalada del crimen organizado,
que ha sentado sus reales en Sonora, los principales mandos del gabinete de
seguridad del gobierno de Claudia Pavlovich renuncian a sus cargos, en medio de
una crisis agudizada por la violencia, que pone de manifiesto la certeza de un
estado fallido, cuyo soporte político y de procuración de justicia, se derrumba
estrepitosamente sin que se perciba una reacción del régimen priísta, incapaz
de cumplir una de sus principales responsabilidades, que es garantizar la paz y
tranquilidad de sus gobernados.
Aunque las
evidencias de un estado fallido brotaban cual hierba en todos los rincones de
la geografía sonorense, el ejecutivo y su obsoleto esquema de simulación, pusieron
oídos sordos al reclamo ciudadano en regiones como Cajeme, donde la guerra
entre cárteles rivales por el control de la plaza, tan solo en el mes de
septiembre, rebasa los cuarenta homicidios dolosos, convirtiendo, literalmente
a Ciudad Obregón, en una auténtica zona de guerra, donde la población civil se
encuentra en medio del fuego cruzado, el clima de terror se percibe en las
calles y en los hogares de las familias cajemeses.
La escalada
de sangre se ha extendido a los municipios de Guaymas y Hermosillo, ciudades en
que el asesinato masivo de policías, fue la gota que derramó el vaso provocando
la renuncia de Rodolfo Montes De Oca a la Fiscalía General de Justicia del
Estado y de Adolfo García Morales a la Secretaría de Seguridad Pública, ambas
instancias solo fueron "elefantes blancos" del régimen estatal,
presentadas como la octava maravilla por la gobernadora Claudia Pavlovich, pero
en los hechos resultaron un rotundo fracaso, por omisión y complicidad; en los
tres años que estuvieron al frente del gabinete de seguridad, la delincuencia
en Sonora creció alarmantemente, con el saldo registrado hasta ahora. Y para
colmo, se presume que García Morales será el nuevo Secretario de Gobierno.
Sin embargo,
el trasfondo de la crisis de inseguridad y la violencia derivada de la lucha
entre los cárteles de la droga, se ubica en la degradación política, los
gobernantes han abdicado de su deber y se asociaron con las células
delincuenciales, incrementando los niveles de corrupción e impunidad en todos
los niveles; en el negocio participan el Ejército y la Marina, la PGR, las
Procuradurías Estatales, las policías municipales, el aparato de justicia que
abarca Ministerios Públicos, Jueces, Magistrados; todos unidos contra el resto
de los ciudadanos, dejando a todos en un estado de indefensión e impotencia.
No se trata,
de ninguna manera, que el hampa haya puesto de rodillas al Estado Mexicano a
los gobiernos locales, todo se reduce al poder corruptor del dinero, a las
enormes ganancias del negocio del narcotráfico que salpican a esa compleja y
extensa red de complicidades; décadas atrás, el propio ejército y sus mandos
superiores, impulsaron la siembra masiva de mariguana en el país, crearon
grupos civiles para el trasiego al mercado estadunidense, principal consumidor
de la yerba cuya demanda multiplicaba el valor de la droga, regresando millones
de dólares que financiaban más sembradíos y aumentaba la participación en el
negocio, atraídos por el dinero fácil; esta intensa actividad creciente, derivó
en la formación de células que después dieron lugar a los cárteles, es decir,
la delincuencia organizada.
Si alguien
duda que las Fuerzas Armadas, como último recurso, puedan contener, erradicar la violencia y
pacificar ciudades como Cajeme y Hermosillo, equivoca la percepción; tienen la
preparación y capacidad para eso y más, solo que están sujetos, como los
elementos de la PGR, los policías estatales y municipales, a lo que ordenen los
mandos superiores; desde estos niveles comienza la corrupción que termina en la
impunidad, protección y conservación de un modus vivendi nefasto, cruel y
despiadado, alimentado por la ambición y el amor al dinero.
La alcaldesa de Navojoa, Rosario Quintero,
construye su coto de poder
La ola de
presión interna que provocó la efímera actuación de José Velázquez como Director
Administrativo de Oomapas, el organismo operador del agua en Navojoa, obligó a
la alcaldesa María del Rosario Quintero a remover al ahora ex funcionario de la
paramunicipal, que en un raro caso de usurpación de funciones más allá de las
asignadas a su cargo, provocó un conflicto innecesario pero a la vez riesgoso,
con el Comisario de Seguridad Pública
Luis Gerardo Villalobos Hernández, quien no estaba dispuesto a tolerar
injerencias ajenas en su área de responsabilidad.
En el
departamento de administración de organismo, se nombró a León Isaac Mora
Esquer, un movimiento de estricta necesidad, José Velázquez, según varios
testimonios de empleados de la dependencia, en poco más de quince días que se
desempeñó en el cargo, convirtió su oficina en un lugar de reunión con personas
que no tenían, aparentemente, ninguna relación laboral en la empresa operadora;
relatos recabados entre el personal de confianza y sindicalizados estaban
atemorizados al observar gente armada entrar y salir de las instalaciones de
Oomapas, una situación excepcional nunca antes vista.
Fuentes al
interior del gobierno municipal, señalan que desde antes de la toma de posesión
de la maestra Rosario "Chayito" Quintero, era precisamente Velázquez
la carta de la alcaldesa para ocupar el puesto de Comisario de Seguridad, al
frente de la corporación policíaca; por razones no claras, la titularidad
recayó en Villalobos Hernández, el actual jefe de la policía municipal,
nombramiento que avaló el Cabildo en su primera sesión, la tarde del 16 de
septiembre pasado, pero al parecer el comisario en funciones no logra del todo
la aceptación de la autoridad en turno.
Una de las
posiciones clave en la operación de la corporación policíaca, es la Dirección
Administrativa de Seguridad Pública, la cual recayó en Fernando León Russo,
cercano a José Velázquez; en este absurdo diferendo con el Comisario Luis
Gerardo Villalobos, la alcaldesa Rosario Quintero ha instruido a los
responsables de las finanzas, principalmente Tesorería, para que los asuntos
relacionados al área de la policía municipal, en especial el suministro de
recursos, equipamiento y combustible, sea canalizado estrictamente con el Director
Administrativo, excluyendo el rango del titular del ramo, quien recibió el
mandato por mayoría de los regidores que integran el ayuntamiento de Navojoa.

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